Buscando en la red me encontré con un breve, pero emotivo artículo que me pareció interesante reproducir en este espacio. Es muy breve y hermoso, además tiene un hermoso mensaje, y es que a veces nos llama más la envoltura del regalo que lo esta adentro de él. La historia cuenta que, hace mucho tiempo, un hombre regañó a su hija pequeña de 5 años por desperdiciar todo un rollo de papel de regalo para envolver una caja. La niña, a pesar de la regañina, dejó la caja envuelta bajo el árbol de Navidad y a la mañana siguiente, cuando todos estaban abriendo los regalos, se la entregó a su padre diciéndole: "Esto es para ti, papi". Él, sintió vergüenza de la reacción del día anterior y emocionado, abrió el regalo. Pero al ver que en el interior de la caja no había nada, le dijo en tono molesto a su hija: "Señorita, cuando se hace un regalo siempre tiene que haber algo dentro". La pequeña, medio llorando le dijo: "Pero papi, no está vacía, la llené de besos para ti...